Seminario de Paramaribo: por qué las plantas de procesamiento son la clave para eliminar el mercurio en el Escudo Guayanés

El 17 de abril de 2026, Laurent Mathiot, presidente y director ejecutivo del Grupo OCIM, participó en el seminario «Hacia una minería de oro responsable: experiencias compartidas del Escudo Guayanés», organizado por la Embajada de Francia en Surinam. El evento reunió a gobiernos, instituciones y operadores de toda la región del Escudo Guayanés en torno a una pregunta común: ¿cómo desarrollar un sector aurífero responsable, trazable y responsable en esta parte del mundo?
Mesa redonda 4: «Desarrollo de un sector aurífero responsable y trazable»
Laurent Mathiot intervino en el marco de la Mesa redonda 4, dedicada a la construcción de la responsabilidad y la trazabilidad en el sector aurífero regional. Basándose en la experiencia operativa de OCIM en Perú a través de su filial Soleil Metals, presentó un modelo concreto para integrar a los mineros artesanales y de pequeña escala en cadenas de suministro institucionales, desde el KYC inicial hasta la cadena física de custodia y la trazabilidad tecnológica.

Mercurio: el desafío número uno
Este desafío también fue central en la contribución de Laurent Mathiot: la producción responsable de oro en el Escudo Guayanés es posible, pero comienza en el origen.
En Soleil Metals en Perú, dos mecanismos funcionan en combinación. Primero, cada minero firma una declaración jurada de extracción sin mercurio en cada transacción, un compromiso contractual legalmente vinculante. Segundo, todo el mineral entregado a la planta de procesamiento se analiza a su llegada: si se detecta mercurio, el mineral es rechazado.
La consecuencia económica es inmediata y directa. Juntos, estos dos mecanismos crean una verdadera estructura de incentivos: los mineros que utilizan mercurio no pueden vender su mineral. Con el tiempo, esto convierte la eliminación del mercurio en una necesidad comercial.
La planta de procesamiento como piedra angular de una cadena de valor responsable
Un argumento central de la presentación de OCIM fue, por tanto, el papel estructural de las plantas de procesamiento en hacer posible el oro responsable. Sin un operador industrial intermedio como punto de paso obligatorio, no hay punto de control regulatorio, ni cadena de custodia, ni arquitectura viable para la verificación del origen. Las plantas de procesamiento también hacen que la formalización sea financieramente accesible para los mineros artesanales y de pequeña escala: el procesamiento sin mercurio alcanza tasas de recuperación de oro superiores al 90 %, frente al 30–40 % con amalgamación de mercurio, generando ingresos adicionales que permiten a los mineros asumir el costo del cumplimiento.
Más allá de la eliminación del mercurio, las plantas de procesamiento responsables también operan sistemas cerrados de cianuro: el cianuro se utiliza en el proceso de recuperación del oro, pero se contiene y se trata in situ, sin ser nunca vertido al medio ambiente. Esto contrasta directamente con las prácticas informales, donde los residuos químicos se liberan habitualmente en cursos de agua y suelos.
«El mercurio es el principal desafío medioambiental en la minería artesanal y de pequeña escala en el Escudo Guayanés. Más que una prohibición reglamentaria, abordarlo requiere un operador que haya construido mecanismos de verificación sobre el terreno y asuma las consecuencias reputacionales de sus acciones. Si las normas definen el objetivo, el operador es quien lo hace realidad», declaró Laurent Mathiot.

Un mensaje para el Escudo Guayanés
La producción responsable de oro en el Escudo Guayanés no es una ambición lejana. La región cuenta con los recursos, los actores institucionales y la voluntad política. Lo que necesita es la arquitectura y los operadores dispuestos a construirla.
OCIM agradece a S.E. Nicolas de Bouillane de Lacoste, embajador de Francia en Surinam, por acoger este seminario y por crear un espacio para que una amplia coalición de actores regionales trabaje conjuntamente en estas cuestiones.
