El oro responsable ya no es un tema experimental: una lectura del Informe de Impacto 2025 de Swiss Better Gold
El oro responsable se ha convertido en un tema concreto. Tal es la conclusión implícita del informe publicado recientemente por Swiss Better Gold, que hace legible una institución que se documenta a sí misma, abre su gobernanza y articula su tesis económica con una claridad creciente. OCIM, presente en el informe a través de su filial peruana Soleil Metals así como mediante la cofinanciación de acciones concretas en favor de los mineros, ilustra a su nivel esta transformación.
Comencemos por el propio informe y, entre los numerosso puntos que plantea, destaquemos tres evoluciones notables.

Un paso adicional hacia la transparencia
Primera señal. Si Swiss Better Gold ya publicaba los nombres de las minas acreditadas, su reparto por países, así como el número de operaciones suspendidas, el informe 2025 va más lejos en dos puntos precisos. Las cadenas completas de exportación (mina, comerciante, refinador) se publican ahora, incluso para las operaciones todavía comprometidas en el proceso Step 1. Además, SBG ha hecho público su mecanismo de gestión de crisis y accidentes, formalizado este año. Estas dos adiciones modifican la calificación del dispositivo: ya no se trata solamente de certificar operaciones, sino de hacer visibles las condiciones en las que las decisiones son tomadas y corregidas.
Una gobernanza que se abre
Segunda señal, estructuralmente importante para lo que sigue. SBG amplió su consejo de administración en junio de 2025 para integrar a dos representantes de la sociedad civil: Fernando Fernandez (Wyss Academy for Nature) y Rebecca Villalobos (RESOLVE). Estos dos administradores disponen de los mismos derechos y deberes que los demás miembros del consejo y participan en comités especializados.
Estos nombramientos completan la arquitectura de gobernanza añadiendo la voz de la sociedad civil al órgano decisorio. El dispositivo, que funciona desde 2013 en asociación con la Secretaría de Estado suiza de Economía (SECO), pasa así de una gobernanza público-privada a una gobernanza público-privada-civil. La aportación de estas nuevas voces es ante todo estructural: Fernandez y Villalobos no tienen ninguna exposición económica a la cadena ASGM, lo que les da la libertad de formular cuestionamientos internos que los actores del mercado no podrían expresar con la misma credibilidad.
Esta contribución también es operativa. Fernando Fernandez, dentro del comité de acreditación, trabaja para reforzar la manera en que los datos y el análisis orientan las decisiones relativas al deber de diligencia y a la mejora continua, mientras que Rebecca Villalobos, en el comité del fondo SBG, se concentra en orientar las cofinanciaciones hacia las necesidades identificadas por los propios mineros. Estas dos perspectivas, una académica y la otra arraigada en la experiencia de campo, abren el dispositivo a un debate interno constructivo y productivo.
Una realidad operativa que se amplía
Tercera señal: las cifras. 5.335 kg fueron exportados en 2025, de los cuales cerca de la mitad procedía de operaciones en etapa Step 1, y el resto de minas plenamente acreditadas. Veintisiete minas acreditadas en niveles Step 2 o 3, y once operaciones comprometidas en el proceso Step 1. A las operaciones peruanas y colombianas se suman ahora cinco operaciones mongolas, y SBG también introdujo este año modelos dedicados a las plantas de tratamiento, ampliando así su perímetro más allá de las tipologías históricas.
Estos volúmenes siguen siendo modestos frente a la producción mundial de oro (aproximadamente 3.600 toneladas por año). Pero ya no son insignificantes y, sobre todo, su estructura, documentada hasta el refinador, los hace ahora explotables para cadenas de suministro institucionales.

¿Y qué ocurre con OCIM?
El informe menciona a OCIM en dos lugares distintos.
Por una parte, Soleil Metals, filial peruana del grupo, figura entre los operadores que alcanzaron el Step 1 este año, con sus dos plantas de la región de Arequipa, Yacari y Victoria. Iván Salas, su director general, presenta esta acreditación como una alianza estratégica con SBG, acelerando un esfuerzo de formalización construido a lo largo del tiempo.
Por otra parte, OCIM es citado como miembro de apoyo de SBG a través de los proyectos cofinanciados este año en Minera Orex, operador peruano independiente de la cadena OCIM. Allí se desplegaron dos proyectos: un programa de salud y seguridad laboral para los mineros internos en el sitio, así como una cobertura de seguro de accidentes para los mineros artesanales externos que venden su mineral a Orex, en un sector hasta entonces considerado no asegurable por las compañías de seguros. Vanessa Hungerbühler, responsable jurídica y de cumplimiento de OCIM, describe estos proyectos como «un laboratorio de buenas prácticas» en su testimonio publicado en el informe.
Esta doble presencia refleja la postura del grupo: actuar en ambos lados de la cadena allí donde su posición se lo permite. Como productor a través de Soleil Metals, comprometido en el proceso de acreditación del sector. Como miembro a través de OCIM, contribuyendo a la financiación de proyectos sectoriales de los que se benefician otros operadores. Dos gestos distintos, en dos registros distintos, pero impulsados por una misma convicción: la viabilidad de una cadena responsable se construye a través de dispositivos concretos, demostrados sobre el terreno.
